Hablar de cáncer

Vivir con cáncer – emociones

Emociones y cáncer

Cuando se tiene cáncer, es normal experimentar diferentes emociones, dependiendo de si se acaba de diagnosticar, se ha completado el tratamiento o se está enfrentando a una recurrencia de la enfermedad.

Cada persona reacciona a su manera ante un diagnóstico de cáncer, adaptándose a la situación con mayor o menor facilidad y en mayor o menor tiempo.

A menudo, las personas afrontan la enfermedad de la misma manera que afrontan otros problemas o crisis. Estar mejor informado sobre los efectos emocionales del cáncer puede ayudarle a afrontarlo.

También puede ayudarte a entender lo que están pasando otras personas y a apoyarlas en los momentos difíciles. Es posible que experimente algunas o todas las emociones descritas a continuación en algún momento.

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Estado de shock

Cuando le comunican que tiene cáncer, que la enfermedad ha reaparecido o que ha llegado a una fase avanzada, la primera reacción suele ser de shock.

Esto puede conducir a un estado de confusión, una especie de adormecimiento que le impide pensar o sentir nada.

Cuando se está en estado de shock, es muy difícil absorber información o realizar tareas sencillas.

Puede que ni siquiera sepas dónde estás o que sientas que el tiempo se ha detenido.

 

 

 

 

FEAR

Un diagnóstico de cáncer puede ser aterrador. A veces puede sentir que está perdiendo el control de su vida, sin saber qué le depara el futuro. Esto es especialmente cierto en los primeros días después del diagnóstico, pero también puede repetirse de vez en cuando durante el tratamiento e incluso después.

Muchas personas descubren que sus miedos, ansiedades y dudas se disipan a medida que aprenden más sobre el cáncer y lo que pueden esperar durante el tratamiento.

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negación

La negación es una forma que tiene la mente de enfrentarse a realidades dolorosas, como un diagnóstico de cáncer. No es una elección consciente. En cierto modo, un breve período de negación puede ser útil, ya que da tiempo a sentirse menos abrumado por la noticia.

Esta reacción suele desaparecer con el tiempo. Sin embargo, la negación puede convertirse en un problema si se prolonga durante más de unas semanas o meses y le impide recibir tratamiento o tomar decisiones importantes. Puede convertirse en una barrera para una discusión franca sobre el diagnóstico de cáncer.

La verdadera negación es cuando una persona nunca acepta o reconoce el diagnóstico. Esto es muy raro.

 

 

ANGER

La ira es una reacción común ante una realidad que parece completamente injusta. Puede que estés enfadado con el propio cáncer, con los profesionales sanitarios o incluso con tu familia y amigos que están sanos o que no entienden por lo que estás pasando. También puedes estar enfadado con tu dios o volver esa ira contra ti mismo. Algunas personas se enfadan en lugar de expresar emociones como el miedo o la tristeza.

A menudo, nuestra educación nos ha enseñado que no debemos mostrar nuestra ira. Sin embargo, esta es una reacción normal al cáncer. No tienes que fingir que todo está bien si no lo está. Pero debes asegurar a tus seres queridos que estás bien. Sin embargo, asegure a sus seres queridos que si parece enfadado o malhumorado a veces, no les está culpando.

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CULPABILIDAD

Algunas personas se sienten culpables por tener cáncer. Quizá se pregunte si podría haber hecho algo para prevenir la enfermedad o para que se detectara antes. También puede sentirse responsable del impacto de su enfermedad en sus allegados.

Los cuidadores, familiares o amigos también pueden sentirse culpables. Es posible que les moleste estar sanos cuando tú estás enfermo, que se sientan culpables por no poder ayudarte a sentirte mejor o que se sientan incapaces de apoyarte adecuadamente.

La culpa se describe a veces como una emoción innecesaria. Esto puede ser cierto, pero es un sentimiento muy real que muchas personas experimentan. Lo que también es cierto es que usted no es responsable de contraer cáncer. Nadie merece estar enfermo.

 

ANSIEDAD Y ESTRÉS

La ansiedad es una sensación de malestar, preocupación o miedo por algo. La ansiedad puede provocar síntomas como una respiración acelerada, un ritmo cardíaco rápido o la sensación de tener mariposas en el estómago. También puede sentirse mareado o empezar a sudar, o tener dificultades para concentrarse o dormirse. Es normal sentirse ansioso cuando se tiene cáncer, pero a veces este sentimiento puede llegar a ser tan abrumador que puede dominarlo por completo. Si este es el caso, la ansiedad puede considerarse un problema médico y debe tratarse.

El estrés es la forma que tiene nuestro cuerpo de reaccionar ante algo que le parece peligroso o amenazante. Tendemos a pensar que el estrés es un estado mental, pero en realidad es una reacción física que prepara al cuerpo para escapar del peligro o defenderse. En una situación de estrés, el cuerpo libera hormonas para entrar en acción: la respiración se acelera, el corazón late más rápido y los niveles de azúcar en sangre aumentan para satisfacer las mayores necesidades del cerebro y los músculos.

El estrés no es necesariamente negativo; puede ayudarle a controlar una situación de emergencia o a evitar un accidente. Es lo que te mantiene alerta y totalmente despierto durante un evento importante. Una vez que la fuente de estrés, buena o mala, desaparece, el cuerpo vuelve a funcionar normalmente. Sin embargo, unos niveles elevados de estrés durante un periodo prolongado pueden ser perjudiciales para la salud y causar problemas como depresión, hipertensión, problemas cardíacos, dolores de cabeza y de estómago.

VIVRE LE CANCER
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solución y aislamiento

Cuando se tiene cáncer, uno puede sentirse muy solo. Es posible que sus seres queridos no le visiten ni le llamen por teléfono con la frecuencia que a usted le gustaría. Puede sentirse demasiado enfermo para trabajar o participar en actividades sociales. Incluso cuando estás con gente, a veces puedes sentir que nadie entiende por lo que estás pasando.

La familia o los amigos también pueden tener dificultades para hacer frente a la enfermedad y puede que no le visiten o se pongan en contacto con usted tan a menudo como antes. Esto no significa que no se preocupen por ti. Puede que simplemente tengan miedo de ver a alguien que parece enfermo o de decir algo equivocado.

Los familiares y cuidadores también pueden sentirse solos. Pueden sentir que han perdido a su mejor amigo o que no tienen a nadie con quien hablar de lo que están viviendo. Pueden sentirse abrumados por sus nuevas responsabilidades y sentir que ya no tienen tiempo para ver a la gente o hacer las actividades que les gustan. También pueden sentirse desatendidos por el equipo asistencial, otros familiares y amigos, que suelen centrarse en la persona con cáncer.

No es raro sentirse solo o abandonado a su suerte una vez finalizado el tratamiento. Es posible que pases mucho más tiempo a solas, sobre todo si estás fuera del trabajo. Aunque estés bien rodeado, puedes sentirte aislado si crees que la gente que te rodea no puede entender lo que estás pasando.

Los cambios en el aspecto físico, si los hay, pueden provocar sentimientos de soledad porque ahora te hacen sentir diferente a los demás, aunque estos cambios no sean evidentes.

TRISTEZA

No es raro sentirse triste después de un diagnóstico de cáncer o durante el tratamiento de la enfermedad. Es posible que se sienta triste porque ya no está sano o porque no puede pasar tanto tiempo con sus seres queridos como antes. También puede ser difícil renunciar a actividades agradables, como viajar o hacer deporte, durante un tiempo. Es normal llorar o sentir pena, frustración o desánimo cuando se trata de acontecimientos estresantes o molestos.

 

Aunque pueda parecer extraño, es normal sentirse triste al final del tratamiento del cáncer. Es posible que esté afligido por lo que ha perdido o que recuerde los momentos difíciles durante el tratamiento. Es posible que te sientas triste por los cambios en tu cuerpo o por tu falta de energía. Saber que el tratamiento ha terminado también puede hacer que te sientas mal, porque era una forma de luchar contra el cáncer.

VIVRE LE CANCER
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DEPRESIÓN

Muchas personas con cáncer tienen ganas de llorar o se sienten infelices, desesperadas o desmoralizadas a veces. Esto es normal. Sin embargo, si estas emociones están presentes todo el tiempo o se prolongan, se vuelven más intensas o afectan a la vida diaria, pueden indicar lo que se denomina depresión «clínica». Otros signos de depresión son

–  cambios en el apetito, el peso o el sueño

–  sentimientos de inutilidad o culpabilidad

–  dificultad para concentrarse

–  pensamientos frecuentes de muerte o suicidio

Los signos de depresión pueden pasar fácilmente desapercibidos, pero reconocerlos es el primer paso para mejorar. La depresión puede y debe ser tratada. No es un signo de debilidad. Una persona con depresión no es capaz de «superarlo» o «volver a sonreír» por pura fuerza de voluntad. El tratamiento del cáncer o la propia enfermedad pueden causar depresión. Puede correr un mayor riesgo si tiene un cáncer avanzado, ha sufrido depresión en el pasado o no tiene una red de familiares o amigos que le apoyen.

Si cree que puede estar deprimido o tener pensamientos suicidas, hable con un miembro de su equipo sanitario. Es posible que le remitan a un especialista, como un psicólogo o psiquiatra, que puede recomendarle medicación o terapia.

Si alguien que conoces te dice que está pensando en el suicidio, tómatelo en serio, aunque parezca un comentario espontáneo. Si la persona se niega a hablar con un médico, hay que avisar al equipo sanitario para que se le pueda prestar ayuda.

Esperanza

Esperar es esperar que algo suceda con confianza. A algunas personas les resulta fácil ser optimistas; les ayuda a sobrellevar los momentos difíciles que atraviesan. Pero no es necesariamente fácil tener esperanza ante una experiencia difícil. Esto es comprensible, y no tienes que mostrar sentimientos que no tienes.

Para muchas personas con cáncer y sus seres queridos, la esperanza es algo precioso. Pero también es importante distinguir entre expectativas razonables y falsas esperanzas.

Una visión realista del futuro le ayudará a tomar mejores decisiones sobre su tratamiento y sus planes a largo plazo.

Si tiene alguna pregunta, no dude en ponerse en contacto con nosotros.

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